Agroforestería

La agroforestería consiste en la producción de cultivos anuales o permanentes asociados con especies forestales, en donde se recrean las funciones o condiciones principales del bosque. Los sistemas agroforestales combinan la agricultura de cultivos y animales con elementos forestales, tomando en cuenta el valor productivo y de protección que ofrecen los árboles.

El origen de la agroforestería fue posiblemente en las regiones tropicales y subtropicales del mundo, en donde los agricultores mezclaron árboles en combinación con cultivos y animales para completar sus necesidades de alimento, leña, forraje, aceites, resinas, cosméticos, medicina, y para proteger los recursos limitados del sistema como una estrategia agroecológica para depender menos de insumos externos.

Sistema de agroforestería
Sistema agroforestal de cacao bajo sombra asociado a plátano y maculís. Fuente: Roberto Fisher Cervantes / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)

Tipos de agroforestería

Agrosilvicultura: en donde los árboles se combinan con cultivos.

Sistemas silvopastoriles: en los cuales los árboles se combina con la producción animal.

Sistemas agrosilvopastoriles: en estos sistemas se maneja una mezcla simultánea de árboles, cultivos y animales.

Beneficios de la inclusión de árboles en el agroecosistema

  • Los árboles tienen raíces que penetran a un nivel más profundo que los cultivos anuales. Esto afecta la estructura del suelo, el reciclaje de nutrientes y las relaciones hídricas en el suelo.
  • La sombra que ofrecen los árboles disminuye las posibilidades de evapotranspiración, y protege a los animales.
  • Las ramas y hojas de los árboles ofrecen un hábitat para una cantidad de animales, y a su vez modifican los efectos del viento a nivel local.
  • Las hojas sirven como forraje para algunos animales.
  • La hojarasca provee cobertura al suelo que a su vez modifica el ambiente edáfico convirtiéndose en fuente de materia orgánica.
  • Los árboles reducen la erosión eólica y por escorrentía.
  • Si se trata de un árbol de leguminosa, este funciona como una importante fuente de nitrógeno para el suelo gracias a su asociación con bacterias fijadoras de nitrógeno.
  • Los árboles también pueden formar asociación con micorrizas y así incrementar la disponibilidad de nutrientes para ellos y los otros cultivos.
  • La inclusión de árboles también permite reducir efectos del cambio climático debido a la elevada tala e intervención de los ecosistemas.
  • La agroforestería garantiza una mayor sostenibilidad en comparación con sistemas de monocultivo.
Árboles dispuestos en hileras en un sistema agroforestal
Agroforestería en Australia. Fuente: Pixture2016 / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)

Ahora bien, así como existen muchos beneficios de la inclusión de árboles en el agroecosistema, también se presentan ciertos efectos negativos. La incorporación de árboles puede interferir en la competencia por nutrientes con los cultivos, o ejercer efectos alelopáticos sobre estos. Además, la modificación que los árboles realizan sobre el microclima puede favorecer el desarrollo de plagas y enfermedades; asimismo pueden ocasionar daños a los cultivos cuando sobre estos caen ramas o frutos maduros de los árboles.

Diseño de sistemas agroforestales

Para la integración de árboles en el ecosistema se requiere contar con un amplio conocimiento de las posibles interacciones ecológicas presentes. Deben tenerse en cuenta tanto los impactos positivos como los impactos negativos de los árboles sobre el ecosistema para a partir de allí comprender el efecto que produce su inclusión.

Los efectos negativos pueden ser mitigados si se utiliza un arreglo espacial adecuado de los árboles, una buena selección de las especies de árboles a incluir junto a los cultivos anuales, y escogiendo la época ideal de siembra y de poda.

El manejo adecuado de los sistemas agroforestales debe realizarse con el fin de maximizar los beneficios que se producen gracias a la red de interdependencia ecológica. Los agricultores pueden decidir la cantidad de árboles a incluir, la manera y la frecuencia con la que sean removidos, y el patrón sucesional que quieran mantener; todo esto de acuerdo a la cultura local y la cercanía de los mercados.

Silvicultura en Senegal
Los sistemas agroforestales permiten aprovechar productos de los cultivos y de los árboles como el forraje y la madera. Fuente: treesftf / CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0)

Los sistemas agroforestales son ejemplo de cómo aprovechar la diversidad y el desarrollo sucesional en favor de la producción de alimentos y otros derivados de la agricultura.

Arreglo espacial de los árboles

El arreglo o disposición de los árboles se realiza en respuesta al tipo de sistema agroforestal que exista y al interés del productor. Por ejemplo, si es de tipo silvopastoril, se recomienda realizar siembra en linderos, o alrededor de una pastura. Los árboles en este caso funcionan como cercas vivas y cortinas rompevientos. Adicionalmente estos árboles producen forraje, frutas y leña.

Ahora bien, si se quiere aprovechar la hojarasca como fuente de materia orgánica al suelo para la producción agrícola, entonces se pueden usar hileras de árboles en medio del cultivo.

Por otro lado, si el fin de la incorporación del árbol es aprovechar la cosecha de sus frutos, pueden disponerse de forma dispersa en la pastura o cultivo, o seguir patrones uniformes.

La agroforestería y el secuestro de carbono

En los últimos años el diseño de tecnologías para reducir o eliminar el dióxido de carbono atmosférico se ha convertido en una necesidad del ser humano para compensar los gases producidos a partir de la actividad industrial principalmente. Por ello, se considera que las plantas pueden realizar la captura del carbono y su posterior almacenamiento en la biósfera.

Los sistemas agroforestales guardan una estrecha e importante relación con el tema de la reducción de la alta concentración de CO2 atmosférico, producto de las emisiones de gases de efecto invernadero. Las tierras cultivadas se consideran un potencial sumidero, y aun más si junto a los cultivos se incorporan árboles. Esto incrementaría la capacidad de absorción de carbono.  

Industrial emitiendo gases de efecto invernadero
La actividad industrial incrementa la concentración de CO2 en la atmósfera y con ello el calentamiento global. Fuente: pixabay.com

Según datos de investigaciones realizadas, el potencial de secuestro de carbono de estos sistemas está entre 12 y 228 mg por hectárea, con un promedio de 95 mg por hectárea. En los próximos 50 años, y de acuerdo a la superficie de tierra destinada para esta práctica agrícola, podrían almacenarse hasta 2.2 Pg de carbono en los ecosistemas terrestres.

De acuerdo a esta información, los sistemas agroforestales, y los huertos familiares como sistemas de rotación larga, se consideran un sistema de sostenibilidad agrícola y ambiental por el hecho de incorporar carbono en su biomasa vegetal y en la madera producida para diferentes fines. Sin embargo, es necesario optimizar los métodos para estimar las reservas de carbono y el balance de gases de efecto invernadero, y así determinar el beneficio neto de la agroforestería.

Referencias

Gliessman, S.R. 2002. Agroecología: procesos ecológicos en agricultura sostenible. Tomado de: books.google.co.ve.

Albrecht, A., Kandji, S.T. 2003. Carbon sequestration in tropical agroforestry systems. Agriculture, Ecosystems & Environment 99(1-3): 15-27.

Torres, J., Tenorio, A., Gómez, A. 2008. Agroforestería: una estrategia de adaptación al cambio climático. Soluciones Prácticas-ITDG. Tomado de: books.google.co.ve

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